Era una noche más. Fría y solitaria, el cielo lleno de estrellas que brillan sin fuerza y sin intensidad. La tristeza acaparando cada rincón de mi cuarto. No tenía nada diferente a las anteriores noches. Afuera, suena el disco de un tal Jere que comienza cantando aquello de " Te mentiría " , adentro suenan los recuerdos. Avanzan las dudas al mismo tiempo que las canciones. El cansancio iba cerrando mis ojos. Todo transcurría con normalidad, hasta que me dormí. Tube un sueño horrible aquella noche. Soñé que en medio de un túnel oscuro había una chica. Estaba sentada, abrazada sobre si misma y cavizbaja. Mientras me acercaba a ella iba notando su gesto tembloroso, la gritaba si necesitaba ayuda y tan solo mi propio eco me contestaba. Supuse que se habría caido, quizás por haber corrido demasiado por el suelo tan inestable y resbaladizo de aquel túnel. ¿Pero por qué no contestaba a mis palabras? Cuando estaba tan cerca que oía la intranquilidad de su respirar, la chica levantó la cabeza y su mirada se juntó con la mia. Me quedé atónita. Aquella chica tenía la boca sellada ; no podía hablar, ni gritar, ni pedir ayuda, ni sonreir. Me asusté, ¿Quién habría sido capaz de sellarle la boca a esa chica? Tenía magulladuras y rasguños en cada centimetro de su rostro y las lágrimas caían incesantes por su mejillas. - La han debido de dar una paliza- pensé. La intenté calmar cariñosamente e intenté levantarla para sacarla de allí. Mi sorpresa vino cuando ví que esa chica no tenía piernas, sino alas. El miedo me hizo quitar mis manos rápidamente de aquella cosa fuese lo que fuese. La chica se apresuró a acariciarme la mejilla, quizá quería mostrarme que no iba a hacerme daño. Dudosamente volví a acercarme a ella, ahora temblorosa yo. - ¿Qué eres? - la pregunté, olvidándome por un instante de que no podía hablar. Me miró con tanta intensidad y dulzura, que mi miedo desapareció, salió corriendo de aquel túnel. Alguien con una mirada así no puede hacerme daño - dije, y sentí que si ella hubiese podido hubiera sonreido. Me acerqué nuevamente a sus alas, a observarlas. Eran de un color brillante y cautivador, intensas y parecían tan llenas de vida, como su mirada. Pero esas alas estaban rotas. ¿Cómo podía sacarla de ahí sin piernas y con las alas rotas?
.... Continuará ....
lunes, 16 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario